Regresaré armada de tinta negra
y con un corazón telescópico
que aprende a respirar
Tatuaré en mi sangre
santo y seña
de quienes partieron
Duele el dolor
pero no sufro
duele la muerte
pero sigo despierta
La vida se me instala por todos lados
y reclama milagros contra la desventura
la vida toma mi mano
y me ve con su fe de niña descalza
la vida me lleva a calles extrañas
donde solicito un boleto al paraíso
Y sonrío y lloro y es casi lo mismo
sigo conmovida por las pequeñas flores
que nacen en pavimentos inesperados
sigo creyendo en los que aman y dan
en las que se atreven a besar desconocidos
Y soy feliz cuando nadie me mira
cuando escribo esto en el autobús de la diez
y estoy triste y alegre y pienso
y proclamo y reclamo
Regresaré como se regresa de la guerra:
sedienta de puentes y esperanzas
hambrienta de amores y días nuevos





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