Podría resumir mis últimas palabras
en un puñado de tierra sin bendecir
en tu cumpleaños atropellado
por ausencias quemantes
He cambiado
mi corazón ha cambiado
antes el delirio y las pasiones
de lo no correspondido
Ahora sólo quiero un seguro médico
que me salve del deshonor
de mi finitud infame y enferma
No tengo tiempo más que para sobrevivir
Evadiré sistemática e impaciente
a los que pregonan imperios superficiales
radicalizaré los minutos que me restan
y expulsaré a los no comprometidos
Los minutos se evaporan
en la estación del fuego
soy invisible en el laberinto
de salas de espera y pequeños cementerios
Alimentaré a este animal furioso
que late en mis ojos
lo transfundiré con tus líquidas palabras
No tengo tiempo más que para supervivir
¿Cómo encontraré lugar para las fiestas que te debo?
¿Dónde ese gesto que reúna lo que soy y lo que sueño?
queda tan poquito tiempo
para preservar la gracia y el ingenio
Las alas se me derriten de pena y espanto
se multiplican los nombres tachados en mi lista
me reservo el derecho de admisión
elijo las luces y sombras que vivirán aquí
Escribo para el lejano
el que recibirá porque ya no espera nada
escribo para mí
No tengo tiempo más que para ultra-vivir





3 comentarios:
En un puñado de tierra sin bendecir...borrando nombres de una lista casi vacía ya...Tus poemas me ayudan. ¡Qué otra cosa puedo pedir hoy a la vida!...
CARTAS
Es bueno ayudarnos, estar unos con los otros. Me gusta aquello que se dice que somos ángeles con una sola ala y que para volar necesitamos abrazar a alquien (logrando así tener el par de alas requerido por las leyes del vuelo).
Si mis poemas son esa otra ala que usted requiere me doy más que satisfecha como humilde escribana.
Por cierto, me gustó más la sonoridad de puñado en lugar de puño y he cambiado esa frase.
Lo abrazo y le escribiré algo más.
Se ha callado la vida?
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